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Las deudas con el fisco paralizan el fichajes.

La crisis pasa factura al fútbol español, que de dominar el mercado ha pasado a ocupar el séptimo puesto en el ranking de inversión, por detrás incluso del fútbol turco.

Los grandes desembolsos en la Liga española para afrontar la temporada 2012-2013 brillan por su ausencia. Sin embargo, las puertas de salida de los clubes están abiertas de par en par si llegan ofertas suculentas. Es el caso de las marchas al extranjero de internacionales españoles recientes campeones como Javi Martínez (que última su fichaje por el Bayern), Cazorla (Arsenal) y, posiblemente, Llorente, que no renovará su contrato con el Athletic.

La crisis económica ha afectado considerablemente al mundo del fútbol y los clubes han decidido reducir gastos, sobre todo, en materia de fichajes. El pago de los salarios a los jugadores y de las deudas a Hacienda y la Seguridad Social son prioritarios, y ello ha provocado que se reduzca el presupuesto destinado a refuerzos. Además, el descenso de los ingresos publicitarios, como los correspondientes a los anunciantes en las camisetas y otros patrocinadores, hacen imposible que los clubes dispongan de liquidez.

No hay dinero para nada, en algunos casos apenas para sobrevivir. Doce meses después de invertir 384 millones de euros para reforzar plantillas, el fútbol español se ha caído del pedestal y el gasto se ha reducido bruscamente a 65 millones. A la espera de que este balance se agite con la llegada de Luka Modric al Real Madrid y alguna posible sorpresa de última hora, sólo el Barcelona ha tenido capacidad de realizar un «fichaje bomba», a distancia sin embargo de las cifras en las que estaba acostumbrado a moverse hasta hace poco. Los 14 millones de euros desembolsados por Jordi Alba quedan lejos de los 40 que también recibiera el Valencia hace solo dos veranos por David Villa.

El dinero ha desaparecido de repente y, salvo las alegrías que se pueden permitir Real Madrid y Barcelona, los fichajes han sido escasos y, en la mayoría de los casos, a coste cero. Valencia y Sevilla, han sido las excepciones. A la espera de Modric, el azulgrana Jordi Alba es único que ha alcanzado las dos cifras, 14 millones. La burbuja en la que ha vivido instalado el fútbol nacional se ha pinchado de la noche al día y los movimientos multimillonarios de entrada de jugadores son ahora un recuerdo del pasado más reciente.

Ni la presencia de un jeque garantiza la solvencia. En Málaga soñaban con disfrutar de su época dorada, pero en un año se ha pasado de los fichajes millonarios, fuegos artificiales en las presentaciones incluidos, a las ventas forzadas por la asfixia económica.

Mientras en España los clubes tienen graves problemas para acudir al mercado, Inglaterra es la cara opuesta. Si la Premier domina el ránking de gasto en fichajes en Europa (hasta el momento ha invertido 313 millones de euros), la segunda categoría de ese país, la Championship, figura por detrás de la Liga BBVA con 45 millones gastados ya en jugadores. Sin embargo, el Calcio es el campeonato que más ha ingresado por ventas (295 millones).

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